Este medio, internet, redefine constantemente la idea de viralidad. Una noticia, comentario o información puede expandirse exponencialmente gracias al efecto repetición, sobre las viejas bases del marketing multinivel: uno lo comenta a cinco, esos cinco a otros cinco y estos a su vez a otros cinco haciendo que 125 personas estén enteradas por un boca en boca directo de una información con tan solo -por ejemplo- tres comentarios. Ni hablar de los efectos que una ramificación -o continuidad de lo mismo- puede ocasionar.

Crecimiento exponencialCabe señalar que en internet esto funciona a la perfección: noticias de Mashable pueden traducirse al español infinidad de veces por más repetidas que estén, Menéame hace una invitación al rewrite y blogs de nicho como Microsiervos o ALT1040 están acostumbrados a tener cientos de backlinks por las referencias que otros sitios hacen a sus post. Los medios de difusión tradicionales (pero digitales) se dieron cuenta de esto e incluyeron herramientas de sociabilización en sus artículos con links para repetir el contenido en Facebook, Twitter o Digg, etc.

¿Cuál es el problema?

A decir verdad, la sociedad. El común denominador de los usuarios en internet basan sus opiniones en el weight que pueda tener un comentario, cuando más replicado más consistente parece ser ya que más personas tuvieron que pensar (o ni pensar) lo mismo. Basados, claro está, en el tonto concepto de “si tanta gente lo dice, por algo será” que tan arraigado está entre nosotros.

Hasta el momento la televisión y los medios gráficos trabajaban en un modelo de mainstream basado en la relevancia sobre la que se autosustentaban. Que Clarín diga tal o cual cosa, o que un noticiero en TV diga tal otra, es una ridícula garantía de relevancia por el emisor del mensaje. Internet también tiene lo suyo con el concepto de authority que posiciona tan arriba a sitios como Mashable o TechCrunch, pero además gracias al efecto repetición crea una corriente de weight secundaria basada en la cantidad de personas que piensan igual, que lamentablemente se reduce a la cantidad de personas que copiaron y pegaron para estar a la moda de los buzz-stars.

Esto quiere decir, simplemente, que en internet además de ser presa de los mismos vicios que tenían los medios tradicionales con la monopolización del mensaje, relevancia por el emisor, etcétera… también somos presas de algunos propios con la curiosa atribución de válido que le damos a algo que se dijo (o copio) la suficiente cantidad de veces. Además de mirar el emisor, y confiar casi ciegamente en él, creemos que debe ser cierto porque la misma versión recorre muchísimos otros sitios pero estos, a su vez, tienen la misma versión por haber caído presas del efecto repetición.

Una encrucijada que termina perjudicando a la información porque es tan mediocre que Doña Rosa te diga que escuchó en el noticiero que el hombre lobo anda suelto, como que los bloggers anden pegando gacetillas de prensa dándole un tinte editorial.