La curva de Laffer y la tablita de Machinea
12-12-2008
Hoy Cristina Kirchner, la presidente de Argentina, anunció que enviaría al congreso un proyecto para derogar la famosa tablita de Machinea que regía desde el estratosférico descontrol del 2001. La misma establecía que ante mayor ingreso anual neto, menor capacidad de deducción de gastos para el impuesto a las ganancias. Un excelente comentario de Roberto Cachanosky me señaló la curva que venía buscando para explicar la conveniencia de esta decisión.
La tablita de Machinea
Con esa tabla, un trabajador cobrando $1.000 mensuales tendría un ingreso anual de $12.000, por lo que podría deducir el 100% de los impuestos a las ganancias… o lo que sería equivalente a no tener que pagarlos. Una persona con $25.000 de ingreso mensual, superaría ampliamente el ingreso anual y si debería pagarlo en su totalidad.
Hasta ahí, parece y es lógico. Pero ¿qué pasa cuando los saltos juegan en contra? Yo cobro una suma determinada, y un aumento en mi ingreso -no de buena onda, si no para ajustarlo a la inflación- me pasa a otra categoría de deducción. ¡Termino agarrando en mano menos dinero que antes! El aumento me juega en contra, y aunque si se hace con el neto no tengo que pagar más en obra social, etc, igualmente es ridículo que un aumento te disminuya el dinero.
¿Y la inflación? Este detalle es el que lo hace completamente ridículo. Los aumentos en la Argentina se hacen hace años como ajuste a la inflación, entonces no aumenta en lo más mínimo -al margen de los impuestos- el poder adquisitivo o la capacidad de compra. Entonces, en si, los ajustes son nada más y nada menos que darte lo mismo que el mes pasado en valor real pero aun así cuentan para dar el salto de categoría en impuestos a las ganancias.
La curva de Laffer
Este economista a principios de los años ochenta intentó encontrar una relación de curvatura entre los ingresos fiscales (dinero que recauda el estado) y los tipos fiscales (cantidad y forma impositiva del estado para con los contribuyentes) en donde explicaba que el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento de la recaudación fiscal ya que cuando supera el punto de equilibrio se hay un detrimento de la productividad, la plusvalía y un aumento de la evasión fiscal.
La gente tiende a evitar los aumentos de ingresos en cierto punto por lo que trabaja de una forma diferencial, se intentan evitar los aumentos por incentivos lo que hace que se eviten los motivos que los generan (beneficios), se propicia el fraude ya que la gente ya es reticente a tributar y por sobre todas las cosas se presentan ciertos elementos que tienden a desestabilizar la economía el disminuir la renta, la producción y por ende el consumo lo que terminaría en lo que mal conocemos como enfriamientos de la economía.
Se aumenta el valor individual en términos de magnitudes, pero se disminuye en mayor proporción la cantidad de personas tributando. El viejo cuento de 10 pagos de $100, o 50 de $50 que termina siendo a largo plazo mucho más rentable.
Argentina, un mundo aparte
Como bien sabemos, nuestro país es un terreno de sorpresas. Deberíamos tener reglas matemáticas y físicas especiales, porque deberíamos analizar si este principio de la curva de Laffer se cumpliría.
¿Por qué? Básicamente porque la evasión fiscal acá no se hace esperar, que la plusvalía siempre termina pa’l carajo, que la productividad no suele ser un concepto a analizar porque total cobramos a fin de mes, y un largo etcétera.
¿Qué haríamos si no aumentara la cantidad de personas tributando a 50 como en el ejemplo anterior? Se cambiaría el panorama desde 10 pagos de $100 a 10 pagos de $50, pérdida a más no poder. Ya pasó con el gobierno de Reagan… ¡AH! Pero, me olvidaba, ya anunciaron que va a haber un reemplazante de la tablita de Machinea ¿no será peor el remedio que la enfermedad, no?





