5 puntos a recordar para diseñar social media
26-10-2009
No vengo a ponerle la cruz al social media diciendo que es puro humo dos punto cero, ni tampoco abanderarlo como la salvación financiera. Más bien, me limito a preguntar ¿no estaremos caminando en círculos? Porque, digo, trabajamos el social media para darle una imagen sincera aprovechando las nuevas tendencias en comunicación, y esperamos ser rentables con eso. Genial, pero… ¿cómo?
Seamos francos: la conversación dos punto cero, los propectos dándonos feedback implícitamente… suena todo genial pero, a decir verdad, sin rentabilidad ese gran ámbito de comunicación sería completamente inútil. No olvidemos que lo que priman en los negocios son -valga la paradoja- los negocios. Números, fríos, rentabilidad, objetivos cumplidos o no que -por más que hayamos escuchado, conversado, etc- nos definirán.
Entonces, ¿por qué no establecer algunas premisas para que el social media deje de ser un concepto new age -medio vacío, en inglés encima para que termine de ser muy top- y se transforme en una utilidad real?
1. Objetivos coherentes y deseables
Que alguien me explique cómo llegamos a algo si no sabemos ni qué es. O bien, sabemos pero cuando llegamos pensamos que está muy bueno pero que no nos sirve para nada. Para diseñar una política de social media, tenemos que plantear el objetivo como en cualquier estrategia. ¿Qué queremos? ¿por qué? y ¿cómo estas medidas van a colaborar con eso?
2. Resultados tangibles o medibles
Si invertimos en publicidad, pero no tenemos cómo medir la efectividad de la misma ¿para qué invertimos? Solamente nos limitamos a tirar el dinero y “probar”, no supimos entender realmente los resultados. Si no los medimos no los podemos cuantificar, menos entender y mucho menos calificar. ¿Cómo mejorar algo que no sabemos ni qué tal salió? ¿Nos fue bien, mal, regular, cómo? Para eso necesitamos objetivos medibles, poder cuantificar las conversiones y no hablo solo de cantidad de compras.
3. Comercializar sin vender
Aunque suene raro, los usuarios en internet no tienen ganas de recibir vendedores. Como la mayoría, siente que un vendedor es manipulador, mentiroso y no lo quiere entre tus conversaciones. La mejor forma de comercializar, en este auge dos punto cero, es no vender. Rodearse de prospectos, dejar a disposición, estar presente. Contestar, explicar, informar, asistir… si elegimos bien el targeting, la venta debería estar hecha.
4. Masa, audiencia e influencia
Debemos diferenciar tres conceptos clave si queremos entender y diseñar correctamente una estrategia, tenemos que tener bien claro que la masa (followers, suscriptos, consultas, etc) no es lo mismo que audiencia. La primera es la totalidad circundante o relativa, la audiencia es una masa pero receptiva. Escucha, comprende. Y, por último, la influencia es la capacidad que tenemos como marca de construir opinión en esa audiencia, generalmente podemos diferenciar también entre masa, audiencia y audiencia influenciada.
5. Realidad versus simulación
Todas las empresas tienen ganas de subirse al caballo de internet, pero muchas lo hacen de las puertas para afuera. Abren ámbitos, invierten sumas en especialistas, y un larguísimo etcétera, pero no les importa absolutamente nada lo que resulte de esta iniciativa. Miden el ROI basándose en una especie de test A/B de anterior/presente en base a lo que invirtieron, pero no toman en cuenta ni una sola crítica o ponen empeño en analizar ninguna recomendación. Esto impacta negativamente en la marca y -créanme- para eso es mejor ni estar.





