Sergio Melzner

Comunicacion online

La credibilidad por sobre la generación de expectativa

01-03-2010

Mejor precio
Durante mucho tiempo el marketing orientó todas sus armas a generar una desmesurada expectativa intentando atraer prospectos, el objetivo principal de las acciones buscaban simplemente mostrar a nuestra propuesta como algo mucho mejor que el resto, con características únicas e impresionantes.

Mejor precioNaturalmente, se invertía fuertemente en publicidad y se tiraba algún dinero en un equivocado concepto de branding. La fórmula era muy simple: una propuesta literalmente increible, que inunde con publicidad los canales de aire de televisión, un intersticial multiplicado por millones de impresiones en internet metiéndonos el producto de forma disruptiva.

Un alto porcentaje de esas propuestas tenían un truco escondido: límites realmente bajísimos de stock, requisitos incumplibles o bien algún elemento que nos hacía pensar ¿por qué no lo dijeron antes? sepultando la credibilidad de la empresa.

El marketing de hoy intenta evolucionar hacia una visión superadora: la credibilidad pesa por sobre la generación de expectativa. Aprendimos que vale mucho más una promesa cumplida, que cientas que suenen bien.

El papel de internet en esto no ha sido menor, muy a pesar de los nefastos actores de siempre que los hay y en todos los medios, la red ha sabido difundir velozmente opiniones, reclamos, quejas y un largo etcétera de cuestiones que hacen a la credibilidad. Los prospectos comienzan a valorar más la sinceridad, se construyen diariamente relaciones comerciales basadas en la confianza.

Los titulares de enganche propios de los diarios devenidos en medios digitales son propios de un marketing obsoleto, acorde a la decadencia en la que viven los medios tradicionales actualmente. Son parte de un pasado que no se terminó de superar, como un trauma al que se aferran para no reconocer la necesidad de un cambio.

La fidelización es la nueva piedra filosofal del marketing, y no se consigue con la altísima generación de expectativas sino con la concreción, con el cumplimiento de unas expectativas razonables, tangibles, creíbles y por sobre todo realizables.