Los blogs ¿no tienen futuro?
27-12-2007
Últimamente, desde sectores puntuales de opinión, se criticó fuertemente a la teoría democrática de los blogs aduciendo que se escupía como información en contraposición a la cultura.
Ahora bien, antes de seguir con el tema ¿por qué nos levantamos como defensores de una nueva cultura blogger incipiente e inequívoca? Muchos se dedicaron a atacar -con fundamentos- a la crítica misma al mejor estilo reaccionario dejando en la boca un gusto más bien conflictivo, de pelea mano a mano, cuando en realidad estas opiniones no son más que estandartes que explican el génesis mismo del blog: el sector “cultura” (o “tildado de”) mandando a callar a la masa popular.
Por supuesto, en una red con millones de blogs la respuesta no se hizo esperar. Algunos concordaron telepáticamente conmigo en que la nadería se esconde bajo palabras “difíciles” que terminan por formar un bucle, otros me hicieron notar que se respiraba el miedo de la avalancha de opinión abierta y sin censura.
Personalmente creo que -como comentaba en unblogged- hay que separar las aguas y sin ser tendenciosos en dos aristas de la misma cuestión: el blog amateur como ejercicio de la democracia de opinión y el blog funcional orientado a una cuestión más bien práctica.
El primero se basa en una opinología que creo necesaria pero -como todas las costumbres sociales- con fecha de vencimiento, mientras que el segundo se abre paso como puente para actividades (económicas, sociales, etcétera) y desarrollos corporativos (el viejo ejemplo de la empresa que sale al mundo con un blog y se humaniza frente al público) dejando bastante claro que hasta que aparezca (o no) una herramienta mejor todos van a utilizar masivamente esta vertiente. ¿Por qué? Porque es práctico. Hasta que no aparezca una manera de comunicarse más adecuada, que le brinde los mismos resultados, van a seguir utilizando esta manera de desarrollarse… es casi darwiniano.
Entonces ¿ambos tienen fecha de vencimiento? Por supuesto, como todo. Solo que nos asustan los plazos. Parece más fácil creer que tu blog será tu blog para toda la vida, y que tenés ahí una fuente inagotable de experiencia y actividad… La realidad es que si pertenecés al primer grupo, lo más probable es que cuando socialmente no esté de moda democratizar la opinión vas a moverte a otro grupo (pasó con los fotologs, y fijate que todavía no los desplazamos) porque te va a aburrir (o no) gritar a los cuatro vientos tu opinión como en un desierto de esa costumbre. Si pertenecés al segundo, seguramente estás buscando innovar pero vas a tardar muchísimo más tiempo en encontrar una herramienta tan versatil y de caracter corporativo personal, por ende nos seguiremos viendo las caras un buen tiempo.
Mientras escribía esto pensaba ¿y este blog dónde se posiciona? La verdad, no sé. Quiero creer que lo utilizo como una ejemplificación de mi vocación de emprender, en donde el flujo se escapa por cualquier lugar. Hago un blog porque quiero tener mi espacio, pero no para “dar mi opinión” si no más bien para tener mi lugar. Podrá ir mi opinión, una convocatoria a vender CD de bossa nova o para encontrar grandes en las teorías que más me gustan.
Creo que este blog, al flotar entre ambas opciones, tiene más vida que ambas. Durará lo que dure mi ánimo, más allá de la moda de opinar o de los beneficios en proyecciones que pueda hacerme. O, por lo menos, mientras tenga internet…





