Humanización, descontracturación
22-05-2008
Una gran parte del público ve a las empresas como a una máquina, un grupo malévolo con sus intereses puestos en ganar dinero a toda costa. Generalmente las películas, algunas acciones inescrupulosas y la opinión pública colaboran en eso. ¿Quién no recuerda alguna película en que el protagonista debía derrotar a una gran corporación que quería destruirlo por pura maldad?
Entonces, para la gente, las empresas son máquinas frias y crueles de perseguir dinero. Lo más parecido a la tolerancia para con las empresas se da cuando alguien piensa “además de ser empleados de blabla, también son personas” al hablar de algún operador o encargado de atención al cliente. Pero ¿se tendría la misma consideración a un CEO de la misma empresa? Probablemente no, porque no lo sentimos cerca, porque para nuestra apreciación él nada en dólares que gana porque necesitamos sus servicios.
¿Cuál es la salida? Tenemos que hacerle entender a la gente que la corporación más grande también es un grupo de personas, con problemas y errores. Lo que tenemos que hacer es humanizar a la corporación, no a algún elemento individual.
¿Cómo lo hacemos? Básicamente comunicándonos, manteniendo vias abiertas de contacto. Permitiéndole a la gente, a cualquiera, que cada integrante de la empresa -desde el extremo más alto hasta la base- tenemos puntos en común con cualquier persona para que entienda que nosotros cometemos los mismos errores que él y que así también que él -con nuestra capacidad- podría estar en nuestro lugar. Una mezcla del american dream con tolerancia a una persona común.





